The Roots of the Human Condition

Series: 
Love Matters
Week: 
39

Transcript: 

All of us bring with us from childhood some difficulties.  We have three ways in general of reacting to the withdrawal of one or all of those three basic instinctual needs. One child if it’s confronted by challenge or aggressiveness will react aggressively.  If you ball it out he might slap you in the face, punch you in the nose.  Another sibling will look around for the strongest person in the environment and that might be an older brother or a dad so this is the mentality that says, “My father is better than your father,” meaning he’s going to protect me from whatever you do or the one who is causing this pain.  And the third one has the tendency when it’s more or less attacked it goes and hides under the bed.   It withdraws, in other words.  And none of these are healthy reactions.  So, the parents or the caregivers need to assist the child in the positive energies in growing beyond these things; but not so easy, and if they’re embedded in the unconscious the child doesn’t even know it has these problems.  So, here is where the practice of virtue begins.  It’s the recognition that there are improper or unhealthy emotional reactions to stimuli from without usually around one of those three issues: security, power/control, esteem/acceptance.  So, when one comes to the spiritual life or say one feels called to some kind of service as one grows toward adulthood that demands inner resources one is at a disadvantage in dealing with unless one takes steps and efforts to face the dark side of one’s personality without blame of oneself but with a certain realization that this is the human condition and that it can be worked at.

Las raíces de la condición humana

Todos traemos con nosotros dificultades desde la infancia. En general tenemos tres maneras de reaccionar al hecho de ser privados de estas tres necesidades instintivas básicas. Un niño, por ejemplo, si se enfrenta a un desafío o a una conducta agresiva, reaccionará agresivamente. Si lo confrontamos probablemente nos dará una bofetada o un golpe en la nariz. Otro niño mirará a su alrededor buscando a la persona más fuerte de su entorno, por ejemplo un hermano mayor, o su padre, buscando protegerse de lo que sea que le hagan, o del que lo está haciendo sufrir. Y un tercero, cuando es atacado, irá a esconderse bajo la cama, en otras palabras, se retirará. Y ninguna de estas es una reacción saludable. Los padres y los cuidadores deben ayudarlos para que puedan superar estas actitudes, pero no es tan fácil si están enraizadas en el subconsciente y los niños ni siquiera saben que tienen ese problema.

Ahí es donde empieza la práctica de la virtud – al reconocer que hay reacciones emocionales a los estímulos exteriores impropias o no saludables, que usualmente giran alrededor de tres temas: la seguridad, el poder y el control, o la estima y la aceptación. Cuando esto se aplica a la vida espiritual, o cuando, al llegar a ser adultos digamos que nos sentimos llamados a algún tipo de servicio que necesita de nuestros recursos internos, estaremos en desventaja para desempeñarnos, a menos que hagamos esfuerzos para enfrentarnos con el lado sombrío de nuestra personalidad, sin culparnos, pero dándonos cuenta de que esta es la condición humana y que podemos trabajar en ella.

Category: 
God Is Love